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en Madrid

Nos cambiamos de dominio.

Para poder daros un mejor servicio, la Fundación Mariano Benlliure traslada la web a http://marianobenlliure.org

Además de un diseño más actual, hemos incluido nuevas secciones y un mapa interactivo con toda la obra pública de Mariano Benlliure.

Esta web ya no se actualizará y dejará de funcionar dentro de unos meses.

 

Monumento a Bárbara de Braganza, 1887

Mármol de Carrara
Plaza de la Villa de París

El Ministerio de Gracia y Justicia encargó a Benlliure la estatua de la reina (Lisboa, 1711 – Madrid, 1758) para que hiciera pareja con la ya existente de su esposo Fernando VI realizada por Juan Domingo Olivieri en 1752, lo que condicionaba enormemente la apariencia de la escultura que debía ser acorde al estilo del siglo XVIII. Bárbara de Braganza fue una gran mecenas y amante de las artes, muy especialmente de la música, y promovió la construcción del monasterio de las Salesas Reales de Madrid, para enterramiento de la pareja real. Benlliure captó ese carácter culto y dinámico de la reina y la representó, vestida con traje de corte muy ornamentado, pero en actitud de caminar, con el brazo izquierdo levantado y sujetándose con la mano derecha el manto real, que cinceló en el mármol con enorme plasticidad.

Monumento al teniente Ruiz, 18891891

Bronce y mármol
Plaza del Rey

Jacinto Ruiz y Mendoza (Ceuta, 1779 – Trujillo, Cáceres 1809), destacó de la Guerra de la Independencia y junto a los capitanes Daoíz y Velarde defendió el Parque de Artillería de Monteleón en Madrid, y tras una cruenta batalla, falleció al poco tiempo. Su monumento fue encargado directamente a Benlliure, que lo modeló en Roma y fundió en la casa Crescenzi. Sobre un pedestal que combina varios tipos de mármol, con dos relieves enmarcados entre cañones, con escenas de batalla protagonizadas por el teniente, se alza su estatua que concibe con gran dinamismo, representándolo en el momento de arengar a las tropas, lo que supuso una gran novedad por romper con los modelos más estáticos y severos, y conseguir trasmitir la actitud rebelde y patriótica del teniente. Para poder perfilar sus rasgos faciales, la familia proporcionó al escultor un retrato al óleo que conservaba, a partir del cual trazó un excelente dibujo que conocemos por el grabado realizado por Bartolomé Maura. Se inauguró el 5 de mayo de 1891 en el centro de la plaza del Rey, pero hace unos años al construir un aparcamiento subterráneo, se desplazó a un lateral.

Monumento a Álvaro de Bazán, marqués de San Cruz, 1891

Bronce y mármol
Plaza de la Villa

Con motivo de celebrarse el III centenario del fallecimiento del insigne marino Primer Marqués de Santa Cruz de Marcenado (Granada, 1526 – Lisboa, 1588). Álvaro de Bazán había sido nombrado en 1576 por Felipe II Capitán General de las Galeras de España y Capitán General del Mar Océano tras la su regreso de la batalla de Lepanto, y falleció cuando trabajaba en la preparación de “La Invencible”.
Este monumento fue fruto de un encargo que subrayaba con rotundidad su carácter historicista, condicionante que Benlliure supo utilizar en su favor y demostró su gran rigor histórico y absoluto dominio técnico. Representó al marino con talante sobrio y sereno, sobre un sencillo pedestal, en el que tuvo que prescindir de las cuatro figuras alegóricas, anclas, delfines y otros atributos marinos que incluía su propuesta inicial, por motivos puramente económicos. Como recuerdo de la inauguración del monumento se le encargó una medalla en la que modeló en relieve la estatua de Bazán.

Monumento al general Cassola, 1892

Bronce y granito
Parque del Oeste, Paseo de Moret

Benlliure recibió este encargo al poco tiempo después de terminar el monumento a Álvaro de Bazán, prototipo que repitió representando al general con absoluto rigor documental, uniformado y en actitud de mando, pero en una pose serena y perfectamente equilibrada. Con anterioridad, y por petición expresa de su buen amigo el teniente coronel, escritor e historiador José Ibáñez Marín, Benlliure había modelado un boceto en barro del rostro de Cassola, pocas horas después de fallecer, lo que seguramente le permitió reproducir con gran realismo sus facciones a la hora de esculpir la estatua.
El teniente general Manuel Cassola (Hellín, Albacete 1837 – Madrid, 1890) había participado en las campañas de México y Santo Domingo, y en las Guerras Carlistas, Cantonales y de Cuba. Fue nombrado ministro de Guerra por Sagasta en 1888, cargo desde el que intentó sin éxito reformar el ejército con la institución del servicio militar obligatorio y la creación de un moderno cuerpo de Estado Mayor.

Monumento a la reina María Cristina de Borbón, 18901893

Bronce, mármol y granito
C/ Felipe IV, frente al Casón del Buen Retiro

Por iniciativa del general Pavía, marqués de Novaliches, se convocó un concurso público en 1887 y de nuevo en 1888, para erigir un monumento en memoria de la reina Gobernadora tras la muerte de su esposo Fernando VII en 1833 y madre de la princesa de Asturias y futura Isabel II, por su apoyo a la monarquía constitucional. Fue elegido ganador el proyecto presentado por Mariano Benlliure y el arquitecto Miguel Aguado, cuyo contrato de encargo firmaron a principios de 1890, inaugurándose el monumento en 1893.
La estatua de bronce de la reina (Palermo 1807 – Sainte-Adresse, Francia, 1878) es un alarde de destreza en el modelado, que cuida los más pequeños detalles como el peinado, las joyas, las condecoraciones o las diferentes calidades de las telas del traje, lo que produce una fuerte vibración de la luz que le otorga una gran veracidad. En su mano derecha sostiene una cuartilla del Estatuto de la Regencia de 1834, el momento de recibir el peso político del gobierno. A mitad de altura del pedestal se sitúan dos relieves en bronce, que se adaptan a su forma cilíndrica, y que representan dos momentos claves en la vida política de la reina, el Decreto de Amnistía de 1832 y el Abrazo de Vergara, que Benlliure modela con gran sentido escenográfico, graduando el volumen con gran maestría desde un potente altorrelieve en los extremos a un tenue bajorrelieve, apenas insinuado, en el centro. El la parte baja, ya próxima al espectador, se yergue una exquisita figura de mujer, cincelada en mármol, que representa la Historia.

Monumento a Francisco de Goya, 1902

Bronce, mármol y granito
Felipe IV, frente a la fachada norte del Museo del Prado

Fue encargado en 1902 por quién fuera alcalde de Madrid Alberto Aguilera para ser colocado frente a la ermita de San Antonio de la Florida, decorada al fresco por el pintor (Fuendetodos, Zaragoza, 1746  – Burdeos, 1828).
Benlliure modeló la estatua de Goya con gran realismo, vestido a la moda de principios del siglo XIX, inspirándose en el retrato del pintor obra de Vicente López para caracterizar su rostro, y sin ningún atributo que lo identifique como pintor, lo que reservó para el pedestal. Fundida en bronce, se alza sobre un gran bloque de mármol de Carrara en el que talló una selección de motivos una de sus series de grabados, Los Caprichos. En el frente, en un bloque independiente esculpió en altorrelieve La Maja desnuda, cuya posición horizontal equilibra la composición del monumento.
Mariano Benlliure esculpió exento el potente y expresivo busto de Goya, en diferentes materiales con ligeras variaciones. Desafortunadamente, a partir de un modelo en yeso robado del estudio del artista, se han hecho numerosas copias en yeso y bronce, que no tiene la calidad de los originales.

Estatua ecuestre del rey Alfonso XII, 19011909

Bronce
Monumento a Alfonso XII, Parque del Retiro, preside el estanque grande

La reina Regente Mª Cristina de Borbón, viuda del rey Alfonso XII (Madrid, 1857 – 1885) fue la promotora del monumento que se erigió en memoria del monarca y para el que se convocó un concurso público. El proyecto ganador, obra del arquitecto José Grases Riera incluía el diseño del gran conjunto arquitectónico, pero no la realización de la parte escultórica, en la que intervinieron 24 escultores de reconocido prestigio. A Benlliure se le encomendó la monumental estatua ecuestre del rey que lo protagoniza, de tamaño dos veces mayor que el natural, que personifica la Patria. Vestido con uniforme de Capitán General, el rey pacificador está representado en actitud de pasar revista a las tropas, con la espada bajada como símbolo del fin de la lucha. Aunque el conjunto no se inauguró hasta 1922, la estatua ecuestre del rey se terminó y colocó en 1909.

Monumento al general Martínez Campos, 19051907

Bronce, piedra de Novelda y mármol
Parque del Retiro, Plaza de Guatemala

Es uno de los monumentos más bellos del escultor, y por él fue galardonado con la Gran Cruz del Mérito Militar. Concibió una representación del general alejada de todo triunfalismo, cuando cansado y polvoriento alcanza la cima de un risco desde donde contempla el horizonte, momento en que su caballo detiene su marcha y baja la cabeza, que modela en un magnífico escorzo, mientras la brisa agita sus crines y el capote del general. La estatua en bronce tiene un tamaño de una vez y media del natural, y se alza sobre un pedestal de piedra de Novelda y mármol, cuya configuración naturalista supuso una gran novedad, al romper con el tradicional pedestal de carácter arquitectónico.Gran Cruz del Mérito Militar. Arsenio Martínez Campos (Segovia, 1831 – Zarauz, 1900) fue una figura clave en la restauración borbónica de Alfonso XII, nombrado en 1876 Capitán General, ocupó temporalmente la Presidencia del Gobierno y en 1881 fue nombrado Ministerio de la Guerra.

Monumento a Emilio Castelar, 1908

Bronce, mármol, piedra y granito
Glorieta Emilio Castelar, Paseo de la Castellana

Este monumento es quizá uno de los más complejos y ambiciosos del escultor, en el que utiliza una gran variedad de materiales: bronce, diferentes mármoles, piedra de colmenar y granito. Su estructura piramidal le permite incluir varios grupos escultóricos entorno a la figura del político, lo que obliga al espectador a rodearlo para descubrir cada uno de sus frentes.
Benlliure representó a Castelar de pie en su escaño, pronunciando uno de sus lúcidos discursos. A su izquierda, la alegoría de la inspiración, personificada por una figura desnuda de mujer, que recostada parece haberse desvanecido. Hacia ella ascienden por el lateral un obrero, un soldado y un estudiante, alegorías de el trabajo, la fuerza y el estudio. Por la derecha del orador suben con expresión de admiración, Demóstenes y Cicerón dos de los más brillantes oradores de la antigüedad. En la parte posterior, un gran relieve evoca la abolición de la esclavitud y un artillero sobre su cañón, la reinstauración del Cuerpo de Artillería, dos de los objetivos que marcaron su trayectoria política. Como remate del conjunto, tres desnudos femeninos que simbolizan la Igualdad, la Libertad y la Fraternidad, y que entrelazan sus manos evocando las representaciones mitológicas de Las tres gracias.
Castelar fue un historiador, periodista, académico, excepcional orador y político (Cádiz, 1832 – San Pedro del Pinatar, Murcia, 1899), cuyo monumento fue sufragado por más de mil ayuntamientos españoles, casinos, colegios de abogados, cámaras de comercio y agrícolas, entidades bancarias, y suscriptores extranjeros.

La familia, la protección contra el fuego y la ayuda al mundo laboral, 1911

Mármol
Grupo escultórico, Edificio “Metrópolis”, Alcalá, 39

Benlliure participó en la decoración del actual edificio “Metrópolis” con la realización  del grupo central situado en la base de la cúpula. El edificio fue construido por la Unión y el Fénix Español según el proyecto de los arquitectos franceses Victor Jules y Raymond Février, que había resultado ganador del concurso, aunque su ejecución corrió a cargo del madrileño Luis Esteve Fernández-Caballero, inaugurándose el 21 de enero de 1911. Desde 1972 la propiedad pasó a la empresa Metrópolis. El grupo esculpido en mármol lo forman tres figuras, una matrona con un niño en el centro, a cuyos lados se recuestan dos figuras masculinas que portan elementos alusivos al fuego y al trabajo. Benlliure supo adaptarse con total naturalidad a la estética modernista marcada por el proyecto, y cinceló el grupo con formas más duras y geométricas que refuerzan los contrastes entre luz y sombra.

Monumento al cabo Noval, 19101912

Plaza de Oriente, Jardines del Cabo Noval

Luis Noval (Oviedo, 1887 – Benisicar, Marruecos, 1809) ingresó en el tercer Regimiento de Infantería del Príncipe y fue destinado a Melilla. Destacó por su valor en la guerra contra Marruecos donde murió heroicamente, concediéndosele la Cruz de San Fernando a título póstumo. Su monumento fue promovido por un grupo de señoras encabezado por la reina Victoria Eugenia, y se pudo terminar gracias a la aportación de 5.000 pesetas realizada por el mismo Benlliure en el baile organizado por la marquesa de Esquilache con el fin de recaudar los fondos necesarios.
En el conjunto escultórico se combinan en prefecta armonía piedra arenisca y bronce. La estatua del cabo Noval, único elemento en bronce, avanza con determinación y gallardía, arropado por una gran bandera desplegada con el escudo del Reino que sostiene una figura femenina, alegoría de la Patria, que parece emerger del bloque de piedra.

Lápida a José Canalejas y Méndez, 1913

Bronce
Plaza Puerta del Sol, 6

La lápida recuerda el lugar en el que fue asesinado el 12 de noviembre de 1912 el Presidente del Consejo de Ministros, José Canalejas y Méndez, cuando miraba el escaparate de la Librería San Martín de la Puerta del Sol. Fue erigida a instancias de Álvaro Figueroa y Torres, conde de Romanones, entonces Presidente del Congreso de los Diputados, y que la raíz del asesinato le sucedería en el cargo. Benlliure concibió una placa que se adapta a los huecos de la fachada, a la que parece sujetarse por dos frondosas guirnaldas de roble, y en cuyo centro modeló en suave relieve la efigie del político entre dos ramas de laurel. En la inscripción incisa, destacó en relieve el nombre del Presidente.

Lápida a José Nogales, 1926

Bronce
Santa Engracia, 50

Realizada por iniciativa de Francisco Villanueva, director del periódico El Liberal, se inauguró en enero de 1926. El escritor y periodista José Nogales (Valverde del Camino, Huelva, h. 1850 – Madrid, 1908), unido a la Generación del 98, regeneracionista y de talante liberal, conocido por su colaboración en diversos medios de prensa, novelas costumbristas y cuentos, había ganado en 1900 el concurso celebrado por el periódico con el cuento “Las tres cosas del tío Juan”, al que hace mención la inscripción de la placa, colocada en la fachada de la casa donde había vivido y fallecido. Su temprana muerte y rápido olvido llevó a Benlliure, gran amigo, a promover el homenaje nacional organizado por el periódico El Liberal, su cuna literaria,cobrando únicamente por el bronce empleado para fundir la placa, en la que lo retrató de medio cuerpo, casi de frente, con expresión serena y mirada firme.

Monumento a Miguel Moya, 1927

Mármol, bronce y granito
Parque del Retiro, Paseo Duque de Fernán Núñez, junto a la Rosaleda

Dedicado al abogado y periodista español (Madrid, 1856 – San Sebastián, 1920), a quien le unió una estrecha amistad, que llegaría a ser presidente de la Sociedad Editorial de España, editora de El Liberal, El Imparcial y Heraldo de Madrid y fundador y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid. En este sencillo y bello monumento, cuyo pedestal de granito tiene forma de banco, el busto del periodista, cincelado en mármol blanco y a gran tamaño, se alza entre las estatuas en bronce de un reportero y un linotipista, que se encajan en los huecos laterales del bloque de mármol.
Por encargo de Moya, Benlliure realizó el cartel para la Gran Corrida Extraordinaria a beneficio de la Asociación de la Prensa de Madrid que se celebró el 12 de junio de 1900.

Monumento a Cuba, 1930

Bronce, mármol y granito
Parque del Retiro, en el cruce del Paseo del Perú y el Paseo El Salvador

Proyecto realizado en colaboración por los escultores Miguel Blay, Juan Cristóbal, Francisco Asorey y Mariano Benlliure, autor de la composición general y de todos los elementos en bronce: dos iguanas y dos grandes tortugas representantes de la fauna antillana, la proa y la popa de una carabela acompañadas cada una de ellas por una pareja de delfines, y las dos frondosas guirnaldas, una cargada de frutas ibéricas y otra de frutas antillanas. También esculpió la estatua del general Machado, que debía presidir el monumento, y que no llegaría a colocarse por un cambio en las circunstancias políticas, que retrasaron su inauguración oficial a 1952.

Monumento a Loreto Prado, 1944

Piedra
Plaza de Chamberí

Erigido por suscripción pública, fue concebido originalmente como monumento funerario destinado a su tumba en el cementerio madrileño de Santa María, pero finalmente se inauguró en 1944 en la plaza de Chamberí, su barrio natal. Este monumento a la popular y gran actriz cómica madrileña (Madrid, 1863 – 1943), casada con el actor y promotor artístico Enrique Chicote, fue la última escultura pública realizada por Benlliure en Madrid ya a una edad avanzada, que la representó vestida de manola, cubierta con un amplio mantón, apoya sobre una estela decorada con un bajorrelieve con la Virgen de la Paloma y el escudo de la ciudad. En 1989, debido al deterioro de la arenisca original, fue sustituida por una copia en caliza blanca, en la que se ha perdido la expresividad del cincelado del escultor.

Lápida a los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, 1945

Bronce y mármol
Velázquez, 76

Colocada en la casa donde vivieron y murieron los dos hermanos, escritores, comediógrafos y académicos de la Real Academia Española de la Lengua, Serafín (1871-1938) y Joaquín Álvarez Quintero (1873-1944). Es una sencilla placa encargada por la Asociación de Escritores y Artistas, que se sufragó por suscripción pública e inauguró Alberto Alcocer siendo Alcalde de Madrid el 14 de abril de 1945. Aniceto Marinas García (1866-1953) concibió la composición del conjunto, en el que se inserta el relieve retrato en los dos hermanos de perfil, que había modelado Benlliure en 1932, y que se fundió en bronce para la ocasión.

Panteón de Hombre Ilustres

Basílica de Atocha, C/ Julián Gayarre, 3

Mausoleo de Práxedes Mateo Sagasta, 1904

Mármol

Benlliure creó esta original composición en mármol, en la que sobre un podio de varios escalones se alza el sobrio túmulo donde descansa la figura yacente del político, esculpida con acusado realismo, vestido con levita, aparece parcialmente cubierto por un gran manto con el escudo de España enmarcado por el collar del Toisón de Oro, condecoración que luce sobre su pecho, que le fue concedida por la reina regente María Cristina en 1891. A sus pies, un joven obrero como alegoría del Pueblo que, con actitud indiferente se apoya sobre los Evangelios, símbolo de la verdad, mientras sostiene con la mano derecha una espada con la empuñadura muy ornamentada con una pequeña cabeza de mujer, alegoría de la República, la balanza de la justicia, y una rama de olivo símbolo de la paz en su hoja. Sentada detrás de Sagasta, una figura de mujer alegoría de la Historia, de gran belleza y sensualidad, evocadora del mundo clásico, cierra el libro de la vida del ilustre político.
Político, brillante orador e ingeniero de caminos (Torrecilla en Cameros, 1825 – Madrid, 1903) fundador del partido liberal en 1880, lucho por la modernización del país, y fue varias veces Presidente del Consejo de Ministros.

Mausoleo de José Canalejas, 1915

Mármol

Impresionante conjunto en el que se combinan mármoles blanco y gris, para configurar la embocadura de una cripta subterránea, por cuya escalera descienden dos jóvenes de complexión atlética, parcialmente cubiertos por túnicas clásicas, que portan el cuerpo inerte de Canalejas envuelto en un amplio sudario, ayudados por una joven cuyos rasgos y peinado evocan el gusto renacentista, que completa la escena, que nos remite directamente a las representaciones del entierro de Cristo muerto en la iconografía cristiana. Sobre un gran bloque de mármol, que conforma el dintel de la cripta, surge la figura del Redentor, que se dibuja con suavidad sobre un fondo con un potente abujardado, que recibe al difunto con los brazos semiabiertos. En la parte posterior del bloque, aparece tallada una cruz latina y dos guirnaldas de hojas de laurel y roble, símbolos de la inmortalidad, que enmarcan la inscripción. Se inauguró el 12 de noviembre de 1915, coincidiendo con el tercer aniversario de su asesinato.
José Canalejas y Méndez (Ferrol, 1854 – Madrid, 1912), abogado, intelectual y político liberal, fue uno de los personajes más destacados durante el reinado de Alfonso XIII como ministro de Fomento, de Hacienda, de Gracia y Justicia, de Agricultura, Industria y Comercio y presidente del Consejo de Ministros, cargo que ocupaba cuando fue asesinado en la Puerta del Sol.

Mausoleo de Eduardo Dato, 1928

Bronce y mármol

Sobre un sencillo podio y recostado sobre una almohada descansa, como si acabará de fallecer, la figura Dato, asesinado por militantes anarquistas en Madrid cuando ocupaba el cargo de Presidente del Gobierno en 1921.
Benlliure combina mármol blanco y bronce para crear una equilibrada composición. La figura yacente del político en mármol, con los rasgos de su rostro muy marcados acentuados por la muerte, está cubierta por un sudario que deja ver las manos cruzadas sobre el pecho. En la cabecera se yergue la alegoría de la Fe en bronce, encarnada por una mujer de belleza y porte clásico, con expresión serena, y cubierta por una amplía túnica, que alza un crucifijo con la imagen de Cristo en bronce dorado sobre el difunto. A sus pies y fundido en bronce, dos ángeles niños, que evocan el repertorio infantil tan querido por Benlliure, flanquean y sostienen a su vez el escudo de España, ensalzado entre tarjas, roleos y hojas de acanto, que discurre adaptándose a los distintos niveles y salientes del conjunto.
Eduardo Dato Iradier (La Coruña 1856 – Madrid, 1921), abogado y político conservador, fue varias veces Ministro, y Presidente del Consejo de Ministros, creador del Ministerio de Trabajo, y presidente del Congreso de los Diputados. Mariano Benlliure había realizado previamente un busto retrato en 1915, durante su primer mandato como Presidente del Consejo de Ministros, y, tras su muerte, antes de encargarle el mausoleo, un monumento conmemorativo en Vitoria.

Sacramental de San Isidro

Paseo de la Virgen del Santo, 78

Panteón de los Duques de Denia, 1904 y 1915

Bronce, mármol, granito y piedra
Patio de la Purísima Concepción, paseo central

Don Luis de León y Cataumber, encargó en 1904 a Enrique Repullés, entonces arquitecto de la Casa Real, y a Mariano Benlliure, la realización de un panteón para albergar los restos de su esposa Ángela Pérez de Barradas, I duquesa de Denia, que no pudo ver terminado por fallecer pocos meses después.
Construido en forma de pirámide truncada de granito, con las inscripciones y escudo de la casa ducal de Denia, su puerta de acceso está flanqueada por dos bajorrelieves en mármol que representan la Caridad y la Fe. Su interior es una amplia cripta abovedada revestida de mármol gris veteado. Sobre un sencillo basamento, reposan las estatuas yacentes de los duques talladas en lápidas de mármol de Carrara, que originalmente se alzaban sobre sus respectivos sarcófagos en bronce, actualmente desaparecidos al tiempo que las dos lápidas fueron gravemente dañadas. Al fondo, bajo un lucernario y sobre un altar, se alza un Cristo crucificado de mármol, realizado con posterioridad, en 1915, por encargo del II duque de Denia Carlos Fernández de Córdoba y Pérez de Barradas, al mismo tiempo que las sacras y candelabros de bronce también perdidos.
La pirámide servía de base a una impresionante composición escultórica, de unos seis metros de altura y en la que se combinaban mármol y bronce, que desapareció durante la década de la guerra civil. En la base, dos ángeles en bronce elevaban al cielo, la figura en mármol de la duquesa, formando una espiral ascendente que enlazaba con otro grupo de cuatro ángeles de bronce que portaban el féretro, dejando libre el alma que asciende hacía la eternidad y que sostienen la cruz que corona el conjunto.

Sepulcro del teniente coronel Fernando Primo de Rivera, 1924 c.

Bronce y piedra
Desaparecido

Miembro de la Academia de Caballería (Jerez de la Frontera, 1879 – Monte Arruit, Marruecos, 1921), era hermano del dictador Miguel Primo de Rivera y tío del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Fue destinado en 1920 como 2º jefe al Regimiento de Cazadores de Alcántara 14 de Caballería, y falleció en los duros combates contra el ejercito marroquí en Monte Arruit.
Benlliure modeló y fundió en bronce la estatua, a tamaño natural, de un oficial de Caballería que sostiene el estandarte del regimiento de Alcántara, en actitud de montar guardia, junto a una estela de piedra con un medallón en bronce con el retrato de perfil de Fernando Primo de Rivera, colocada en la cabecera de la lápida bajo la que reposan sus restos.

Sacramental de San Justo

C/ Paseo de la Virgen del Santo, 70

Sepulcro de Miguel Moya, 1921

Mármol y piedra caliza
Patio de Santa Cruz, sepultura 32

Miguel Moya y Ojanguren (Madrid, 1856 – San Sebastián, 1920), abogado y periodista, fue fundador y primer presidente de la Asociación de la Prensa de Madrid y también presidente de la Sociedad Editorial de España, editora de El Liberal, El Imparcial y Heraldo de Madrid. Benlliure eligió como tema para configurar el monumento funerario su gran labor periodista que desarrollo y su entrega vocacional a su profesión, esculpiendo la figura de un joven linotipista, que viste un blusón largo típico del oficio, que se apoya en la base de una sencilla y robusta cruz para contemplar, con expresión melancólica, la efigie del periodista tallada en un delicado relieve sobre una losa de piedra inclinada. Benlliure, al que le unía una estrecha amistad con Moya y su familia, fundió en bronce el relieve con el perfil y se lo ofreció dedicado su la viuda.

Tumba de Lucrecia Arana, 1927

Bronce y piedra arenisca
Desaparecido (busto)

Lucrecia López de Arana y Elorza, (Haro, 1871-Madrid, 1927), fue una de las más destacadas representantes del género lírico gracias a su admirable voz de tiple y grandes condiciones de actriz. Durante doce años fue primera figura del Teatro de la Zarzuela de Madrid. Dejó la escena en la cumbre de su carrera en 1908 para dedicarse a la familia que había formado con Mariano Benlliure. Tras su repentina muerte en 1927, por iniciativa y patrocinio de su hijo José Luis Mariano Benlliure López de Arana, el Real Conservatorio de Madrid instituyó el Premio Nacional de Canto “Lucrecia Arana”, cuya medalla fue modelada por Benlliure, que también realizaría un busto que fundido en bronce se colocó en su sencilla tumba en la Sacramental de San Justo, bajo un arco de hierro cubierto por un rosal trepador.
El retrato, de gran sobriedad y tratamiento realista, es un fiel reflejo de su actitud vital, reposada y serena, y lleva como único adorno un broche prendido en el centro de su pecho con la perfil-autorretrato del escultor. Desapareció durante la Guerra Civil.

Tumba del pintor Casto Plasencia, 1891

Bronce y piedra.
Desaparecido (busto)

Tras la muerte del pintor (Cañizar, Guadalajara, 1846 – Madrid, 1890), por iniciación del Círculo de Bellas Artes de Madrid se erigió un modesto panteón en la Sacramental de San Justo, para el que Benlliure se ofreció a modelar de forma altruista el busto de su admirado amigo. Por encargo del marqués de la Vega de Armijo, que había sido mecenas del pintor, realizó una réplica en bronce para erigir un sencillo monumento en los jardines del castillo de Sotomayor. El busto en bronce destinado a su tumba se presentó antes en la Exposición Bienal del Círculo de Bellas Artes de Madrid en 1891.

Lápida a Leandro Pla, 1920 c.

Bronce y mármol
Desaparecia

Leandro Pla (Valencia – Madrid, 1918) era profesor de canto y hermano del pintor Cecilio Pla, ambos buenos amigos del escultor. Benlliure, tras su muerte, quiso dedicarle un recuerdo y modeló su busto en relieve en una placa que, fundida en bronce, se inserta en una lápida de mármol mayor, que se adapta a la forma y dimensiones del nicho en el que descansan los restos del músico.

Cementerio de la Almudena

Avenida de Daroca, 90

Tumba de la familia Núñez Rubio, 1941

Mármol, bronce y granito
Zona 1, Necrópolis. Cuartel 18n, Manzana, 49, Letra  B, Cuerpo 1

Fue encargada en 1936 por la joven Pilar Rubio, viuda de Núñez, para albergar los restos de su esposo, aunque su terminación y colocación se retrasó por motivo de la Guerra Civil hasta 1941. Como prueba de su eterno amor, fue ella misma la que posó para que el escultor modelara la expresiva figura de mujer recostada sobre la sencilla lápida de granito que guarda el cuerpo de su esposo y que está tan solo adornada con una cruz en relieve. La figura, cincelada en mármol blanco, viste amplios ropajes con marcados plegados, que realzan el contraste de luces y sombras. Con la cabeza ligeramente levantada concentra su mirada en las flores que ha esparcido sobre la lápida, en las que Benlliure combinó bronce y mármol.